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50 años de los Cóndores: 1991, el último campeonato en la cúspide del ciclo aurinegro (Por Omar Ureña)

Por Omar Ureña 

La primera práctica de la temporada 1991 fue en cortos amarillos, playera negra y, como de costumbre, con los cascos negros brillantes con el círculo blanco y la C y la U estoicas e impecables. El coach Diego García Miravete llamó al equipo a romper y dijo: “Esta es la primera vez que rompemos…¿cuál será la última vez que lo hagamos?”, “¡¡Después de ganar la final coach!!” La voz de Alejandro Vallarino, guard de 2o año se escuchó. Vallarino y Aparicio, ambos centros de 2º año llegaban al campamento de primavera con máximos en bench press de 150 kg. y 170 kg, respectivamente. 170 novatos se probaban con la idea de ser parte de los Cóndores y la historia. Después de arduo proceso de selección en un año que pintaba para grande, viniendo de un ansiado campeonato en 1990, la novatada  dirigida por el capitán Ricardo “el Teco” Sandoval  se realizaba después de una  práctica soleada donde el golpeo fue realmente intenso, dos horas después el sol se acomodaba sobre los torsos enrojecidos de los nuevos Cóndores que recibían chanclazos mientras a lo lejos se escuchaban la goyas provenientes del Estadio Olímpico cuando se jugaba la final del futbol soccer nacional entre Pumas y América. Más tarde, mientras los novatos estaban encerrados en la cisterna, las nubes oscuras descendieron al pedregal. Llovía en C.U. y los novatos desfilaban uno por uno sobre la plataforma de 10 metros viendo primero hacia abajo al Puma inscrito en la fosa de clavados y después, de frente, la Facultad de Arquitectura.

Roberto “Milton” Aparicio (52) y Alejandro “Bebé” Lara (33) en contra de los Centinelas de Guardias Presidenciales

Los Cóndores se irguieron en la contemplación y magnificencia de seres celestiales y espíritus desenfrenados propios de un clan en pos de la victoria, se sabían una casta especial. Llegaban a la cúspide en su carrera en liga mayor: Eduardo “Zeus” González , Diego García de la Cadena, Rafael “Fay” Suárez, Enrique Zapata, Javier Olvera y Ricardo “Teco” Sandoval. El primer juego fue en el Estadio Olímpico de C.U. ante los Centinelas del Cuerpo de Guardias Presidenciales comandados por Horacio Nava (LB), Ricardo “Tirruz” Bravo (QB) y el ostentoso poseedor de innumerables marcas de liga mayor, Pepé Toño Moreno (RB), todos ellos atletas entrenados en el gimnasio  por José Roberto Espinosa. Tarde nublada y ríspida en C.U. El eco de las voces salpicadas de vapor que salía de las hombreras entre el calor de los cuerpos y el frío de la tarde. La línea ofensiva de los Cóndores puso en claro que buscaban ser la mejor de México al mando de los coaches Martín Acevedo y Angel Rosales. Cóndores vence a Centinelas 22-7.

En la segunda semana llegaba el inminente choque contra las Águilas Blancas y la revancha para los de Licea de la final del año pasado. Era una tarde soleada en el, entonces bello empastado del campo del Estadio Wilfrido Massieu y los Cóndores llegaron al emparrillado con energía que desbordaba a todos sus jugadores. Fue un juego en el que los pases de Eduardo González (13) se vieron como rifles que surcaban el cielo de Zacatenco que Diego García de la Cadena (85) bajaba en la zona de anotación. Cóndores una vez más ganaba el duelo en las trincheras. Roberto Aparicio movía a Carlos “Elefante” Méndez y en jugadas directas y trampas cortas Miguel “Chavito” Barrios (72) y Rafael “Suadero” Fuentes (54) realizaban los ángulos de bloqueo. En la defensa los Cóndores lucían infranqueables con Luis Ocaris (31), Marcos López, Javier Olvera (50) y Gerardo Orellana (45). Los Cóndores vencieron a las Águilas Blancas 12-7.

En las siguientes semanas vencieron 21-16 a los Osos, 45-7 a los Tigres de la UANL, 35-0 a Cherokees, 44-27 a Águilas Reales y 17-0 a las Panteras de la UAM. Llegaba la sexta jornada y los Cóndores se enfilaban a jugar en Monterrey un juego nocturno que se esperaba magnífico y así resultó. Los Borregos del Tec con sus estrellas Ricky Vela y Mike Elizondo lucían favoritos ante una gran entrada en el Estadio Tecnológico de Monterrey. El juego se transmitía en Radio ACIR en el DF. El dúo dinámico, Luis Araiza (34) y Alejandro “El Bebé” Lara (33), daban empuje a los Cóndores y la defensa se partía el alma con Alejandro Barrios (30), Luis Ocaris (31), Germán García Sánchez (26), Marco López (40), Enrique Zapata (91), Guillermo Villalpando (28) y Gerardo Ordóñez (90). Era el juego del año para ambos. Los Borregos Salvajes llegaban con 5 juegos ganados y 0 perdidos. El juego fue apretado, duro y muy físico.

Marco Antonio Palomino (20) se escapaba y de una manera impresionante “la saeta” evadía regios con movimientos ágiles de piernas y cadera. Un regreso de patada de 76 yardas para touchdown y un gol de campo fallado definiría el rumbo de un juego cardiaco que terminó a favor de los del Pedregal. Cóndores vence a los Borregos 29-27.

German “Lupe” García (26) y Marcos López (40) frente a los Auténticos Tigres en la semifinal de ONEFA de 1991

A la siguiente semana dan cuenta del Poli Blanco por 14-13 y una semana después reciben la semifinal en C.U. Los Auténticos Tigres de la UANL llegaban con méritos propios y esfuerzos de sus líderes Mauro y Mike Cervantes, hermanos con un ataque voraz y destructor. Tarde nublada en el Olímpico de C.U. Pasto mojado, juego lento, golpes duros que resonaban en todo el estadio. Sobre las fundas amarillas de los Cóndores y el jersey blanco de los Auténticos poco a poco se mostraban rasgos de lodo. Los Cóndores avanzaban pero no concretaban puntos. En la última serie de los Auténticos se escurría el coraje sobre el pasto. En cuarta oportunidad Tigres se disponía a intentar el gol de campo de 26 yardas que le daría la victoria a la UANL. Se detuvieron por un instante los corazones de los aficionados de los Cóndores pero súbitamente la mano de Mauricio García de la Cadena (13) desvió el balón y su acción salvadora ponía a los Cóndores en la final de 1991.

La final comenzaba a las 4 de la tarde un 23 de Noviembre con un lleno espectacular en C.U. La entrada era de 70,000 aficionados. Los Cóndores estaban más que encendidos por un marco espectacular y lleno de color. Los Cóndores mostraban su clásico uniforme negro y oro y los Borregos Salvajes llevaban fundas plateadas y jersey blancos con números azules. La revancha de los Borregos parecía fracasar con el potente ataque aéreo de los Cóndores que ejecutaba certeros pases del “Zeus” y atrapadas inolvidables de Diego García de la Cadena, Angel Medina (43), Guillermo García (80), Erick Olevra (82) y Felipe Ledezma (81). En la defensiva Luis Ocaris, Alejandro Barrios, Julián Ruiz (23) cubrían a la perfección los pases. Salvador Kamffer (97) reemplaza a Gerardo Ordóñez quien padecía de hepatitis. La “güera” Kamffer jugaba así en el mejor de los escenarios al lado de su gran amigo de los Frailes, Ricardo “El Teco” Sandoval, quien no dejaba de tacklear y golpear al QB de los Borregos, Jaime Urquidi.

Javier Olvera persigue al QB de los Borregos Salvajes en el primer cuarto de la final de ONEFA de 1991

El “Teco” no solo intimidaba por medir 1.90 m sino por su hambre de realizar tackleadas como desenfrenado, tal y como el coach Rojí lo había instruido. Su agresividad se veía reflejada ese día en el pasto soleado de CU con una defensa salvaje y apabullante. El #95 de Estirpe Cóndor que ha trascendido ya a lugares mágicos y eternos como el rincón desde donde ahora nos observa, más allá de estas dimensiones, el último capitán campeón y uno de los más feroces e intensos jugadores que hayan tenido los Cóndores, el que fuera dedicado en el gimnasio con las venas a punto de reventar cargando el peso de su equipo a quien le dió todo por sus colores oro y negro, los que reinaron por última vez las acciones aquella tarde. La defensa de los Cóndores dominaba a los Borregos Salvajes en la final de 1991.

Alejandro “Bebé” Lara (33) arrasaba con los defensivos de los Borregos en la final memorable de 1991

La ofensiva con bloqueos de Roberto Aparicio, Rafael Fuentes, Marcel Medrano (57), Iván López (78) y Miguel Barrios abría los huecos que eran seguidos por las poderosas carreras del “Fay”  Suárez, “El Bebé” Lara y Luis Araiza. La noche descendía cuando los Cóndores cerraban una temporada de grandeza y bravura, el último campeonato que los Cóndores obtuvieron en su historia. El estadio de Ciudad Universitaria estaba repleto, luces, helicópteros, una gran fiesta del fútbol americano y la tribuna atiborrada deseosa de encender las antorchas como antaño. Los Cóndores entre la multitud y la prensa alzaban el balón dorado y se coronaron bicampeones nacionales al vencer 41-16 a los Borregos Salvajes del Tec de Monterrey. Los Cóndores eran los amos y dueños del fútbol americano de México, simplemente y llanamente los mejores.

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