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CÓMO UN PERDEDOR ATACÓ EL CAPITOLIO: DONALD TRUMP Y LA USFL (Por Omar Ureña)

Por Omar Ureña 

Chicago, IL,18 de Enero, 2021

Su ávida ferocidad para convertirse en tirano viene de muy lejos.  El gran sueño de Donald Trump era tener un equipo de fútbol americano profesional, ​​por lo que su ilusión de poseer el destino de la gente que lo llevó a encerrar a niños mexicanos en jaulas se remonta a principios de la década de 1980. 

Donald Trump le da la bienvenida a los Generales de Nueva Jersey a Herschel Walker (Getty Images)

David Dixon, quien ayudó a construir los New Orleans Saints en 1967, comenzó su búsqueda de inversionistas para colocar equipos en su nuevo y ambicioso proyecto, la Liga de Football de los Estados Unidos. David Dixon encontró a Pascual Burrón quien en esta historia representa al 45o presidente de los Estados Unidos, como el complemento perfecto para un equipo en Nueva York, por lo que le pidió que se uniera a la USFL, la liga de fútbol americano profesional de primavera presentada oficialmente en Mayo de 1982. La liga innovó y dio poder a los coaches para lanzar pañuelos rojos para revisar la repetición instantánea. Los acuerdos para transmitir sus juegos en ABC y en la joven cadena de cable ESPN fueron por 13 millones para la temporada inaugural de 1983.

  Este joven delirante de bienes raíces rechazó la oferta porque quería ser un tipo de la NFL, esperaba ser dueño de los Baltimore Colts, una franquicia construida por Carroll Rosenbloom en los años en que Johnny Unitas llevó a los Colts a la gloria y quien más tarde en 1972  intercambió franquicias con el propietario de los L.A. Rams, Robert Irsay. Esas son familias de estirpe de la NFL que ganaron Super Bowls, así que no, no había lugar para ningún bebé extravagante con problemas de autoestima que suplicara comprar un equipo de fútbol americano profesional.

Bobby Hebert, QB de las Panteras de Michigan

 En 1982, la NFL se declaró en huelga durante dos meses y Steve Ehrhart, en ese entonces Director de Comunicaciones de la USFL y hoy seguidor de Pascual Burrón, anunció que los equipos de la USFL tendrían 352 agentes libres de la NFL disponibles a partir de febrero de 1983. El magnate petrolero de Oklahoma Walter Duncan se convirtió en el propietario de los New Jersey Generals. Le ofreció al coach de los New England Patriots, Chuck Fairbanks, ser socio menor.

La Liga de Football de Estados Unidos fue por lo mejor y entre ellos había un bulldozer que corría como un bulldog endemoniado, un héroe de la SEC, que estaba cansado de ser pobre, no terminó su carrera en Georgia porque estos eran los años 80 y las cuentas bancarias de los ilusos aspirantes a la NFL estaban adquiriendo a los mejores jugadores del fútbol americano colegial.

Herschel Walker (34)

 El primer movimiento fue hecho por Steve Erham para conseguir a Herschel Walker, quien invirtió sabiamente cuando pasó a ser propiedad de los Generales en febrero de 1983, firmando un contrato de tres años por valor de $ 4 millones. Además de este contrato, Walker adquirió la propiedad de uno de los pozos de petróleo de J. Walter Duncan. Existía una verdadera lealtad a los privilegiados blancos.  Gracias a Walker, la marca USFL se construyó con altos estándares de competencia en el campo y principalmente fuera del campo viendo a los dueños luchar por quién tenía contratos más grandes. A pesar de ser talentosos, los Generales de Nueva Jersey terminaron su primera temporada 6-10. La defensa permitió 437 puntos. Walker, el semental de los Generales que estaba ahí para ganar riquezas corrió 1,812 yardas y 17 touchdowns.

 La USFL fue un éxito en la primavera. El primer juego de campeonato fue muy intenso, las  Panteras de Michigan derrotaron 24-22 a las Estrellas de Philadelphia frente a 50,906 personas. El clima soleado tenía un producto bien diseñado para ciudades pequeñas sin equipos profesionales de béisbol o fútbol americano.  En su primera temporada, la USFL promedió 25,000 fanáticos por juego y los ratings de televisión superaron las expectativas.  Pascual Burrón continuaba obsesionado con tener un equipo de fútbol americano profesional en Nueva York.  Al final de la temporada 1983 de la USFL, Duncan renunció y fue entonces cuando entró el diablo. En septiembre de 1983, los Generales de Nueva Jersey fueron vendidos al magnate inmobiliario Pascual Burrón. 

Anthony Carter de las Panteras de Michigan anota TD a las Estrellas de Philadelphia en el 1er Juego de Campeonato de la USFL jugado en Denver.

 Pascual apareció como un personaje egocéntrico, como lo cantaba David Byrnes de los Talking Heads: “Psycho Killer…Qu’est-ce que c’est”.  Pascual Burrón se convirtió en el único propietario de los New Jersey Generals y las pesadillas estaban a punto de suceder. Despidió a Fairbanks, necesitaba la atención de Nueva York, creía ser el Hugh Hefner de los deportes profesionales y abrió una audición para mujeres que en lugar de vestirse como conejitas de Playboy competían para ganarse un lugar con las Brig-A-Dears, las porristas de los Generales de Nueva Jersey. El inmortal artista Andy Warhol fungió como jurado. Pascual tomó los iconos de Nueva York en la dirección equivocada mientras preparaba un potente cóctel de sexo, política, football y negocios.

 El 18 de octubre de 1983, Pascual Burrón asistió a su primera reunión de propietarios de la USFL en Houston, Pascual sugirió que la USFL debería moverse hacia el otoño, siguiendo a la gran cantidad de dinero y las grandes multitudes.  Pascual quería fusionarse con la NFL justo después de jugar una temporada. John Bassett, el dueño de los Tampa Bay Bandits nunca estuvo de acuerdo con el dictador de la USFL. El comité ejecutivo de la USFL tenía a Pascual Burrón, John Bassett -el único que podía desafiar a Pascual y su idea de fusionarse en la NFL-, Alfred Taubman, propietario de los Michigan Panthers y, por supuesto,  Tad Taube, un filántropo judío propietario de los Invasores de Oakland que en esta historia será referido como El Cardenal de San Pancho.

El ala defensiva de los Memphis Showboats, Reggie White (92), captura al QB de los Oakland Invaders

 En 1984 la USFL experimentaba problemas financieros y vendió seis franquicias de expansión por $ 6.25 millones. La liga contaba con 18 equipos, ahora en ciudades como Jacksonville (Bulls), San Antonio (Gunslingers), Memphis (Showboats) y Pittsburgh (Maulers).  La USFL continuaba obsesionada por reinar en L.A., Chicago y Nueva York, compitiendo en primavera contra 5 equipos de Baseball de las Ligas Mayores: Yankees, Mets, Dodgers, White Sox y Cubs . En 1984, los acróbatas fenomenales aterrizaron en la USFL, Jim Kelly llevó sus armas a los Houston Gamblers, Reggie White fue a Memphis para convertirse en el cazacabezas de los Showboats. En una reunión, William Oldenburg le arrojó dinero a Steve Young para que fuera el quarterback del LA Express, según el documental “Small Potatoes: Who Killed the USFL?” de Michael Tollin, literalmente recogió billetes del piso antes de firmar un contrato de $40 millones de dólares por 43 años.

La nómina de $5 millones de los Generales era la segunda más alta de la liga, detrás de los $13.1 millones estimados en Los Ángeles. Los Generales estaban condenados a perder. Eran perdedores simplemente porque eran propiedad de un perdedor. Los Generales eran malos y su lealtad de su Bulldog no podía hacerlo solo. Llegaron a los playoffs y fueron eliminados por los Philadelphia Stars.

Steve Young (8)

Pascual Burrón trajo al QB Brian Sipe que tuvo sus mejores días atrás con los Browns de Cleveland. La defensa no fue la mejor, Gary Babaro entró para ayudar a la defensa siendo impresionado por la Torre Pascual en Central Park y falló en el campo en los momentos importantes. Los Generales terminaron 14-4. Las estrellas derrotaron a los Generales 28–7 en la primera ronda de los playoffs y se dirigieron al juego de campeonato dejando en el camino a Birmingham 20-10. En la segunda final de la USFL los Philadelphia Stars vencieron a los Arizona Wranglers 23-3 en Tampa Bay frente a 52,662 fanáticos.

 Pascual Burrón solo quería estar en las primeras planas. No le importaban los Generales ni la USFL. Quería estar en el New York Times y esa era su ingenua y egocéntrica estrategia para ser parte de la NFL, cueste lo que cueste. El 15 de abril de 1984, el New York Times publicó la noticia de que la USFL jugaría en el otoño de 1987. Pascual Burrón, a espaldas de Bassett, organizó una reunión con el comisionado de la NFL, Pete Rozelle. La junta la organizó para que maquiavélicamente pudiera negociar su membresía en la NFL. Llegó con los huevos muy azules para mostrarse como un traidor a una liga de primavera formal, al decir que para él, la USFL y los dueños eran irrelevantes.

Walt Michaels, Doug Flutie y Donald Trump en la presentación de Flutie con los Generales en febrero de 1985 (Marty Lederhandler/AP )

 Era el momento para el kickoff de la temporada de 1985.  La USFL recibiría $15 millones de ABC y $23.3 millones de ESPN por transmitir los duelos de primavera. Después de ganar el campeonato los Philadelphia Stars se mudaron a Baltimore, aprovechando la partida de los Colts a Indianápolis. Pascual Burrón firmó a Doug Flutie, el bajito QB que sacudió al mundo cuando lanzó una bomba de 64 yardas de touchdown con el que Boston College derrotó a Miami en el último segundo.  Doug Flutie llegó como un gigante a la USFL con un contrato de $8,3 millones por seis años y que Pascual Burrón se negaba a pagar. Indicó a los dueños que ellos deberían pagar por él tal como en su campaña presidencial afirmó que México debería pagar por su muro inútil.

 Los acuerdos entre los desarrolladores de bienes raíces y los políticos seguían siendo parte de la adrenalina de algunos dueños por estar presentes en la liga y realizar sus ‘movidas’ y maniobras. En 1985 se declaró el “Día de los Generales de Nueva Jersey” por el gobernador de Nueva Jersey, Thomas Howard Kean, figura republicana que en 2001 fungió como Presidente de la Comisión Nacional sobre Ataques Terroristas del 11 de Septiembre contra Estados Unidos. Flutie aguantó el golpeo de la USFL hasta que enfrentó en la semana 15 a a defensiva de Memphis comandada por Reggie White. El QB de los Generales sufrió una fractura de clavícula.  Los Generales terminaron con marca de 11-7 y Walker impuso marca en yardas por tierra, corriendo 2,411. Los Generales carecían de coraje y perdieron 20-17 ante las Estrellas de Baltimore en la primera ronda de los playoffs. Los Stars vencieron 24-20 a los Oakland Invaders en el juego de campeonato frente a 49, 263 personas en el Giants Stadium. 

Juego por el Campeonato de la USFL entre los Invasores de Oakland y las Estrellas de Baltimore

 En 1985 Pascual convenció a los dueños de jugar en otoño, en una votación que determinó 12 votos a favor y 2 en contra, John Basset y el propietario de los Philadelphia Stars, Myles Tanenbaum, no apoyaron dejar el calendario de primavera. Pascual Barron engañó y traicionó a un grupo de entusiastas, buscadores de oro, tipos de bienes raíces, ingenuos hombres ricos de la USFL que vendieron sus almas al diablo. Estos son los líderes de la USFL que tenían fe en su señor adicto a la fama y que lo han apoyado en su mandato.

 Primero tenemos al Cardenal de San Pancho, propietario de los Oakland Invaders, un hombre polaco que de joven escapó de los nazis y arribó como inmigrante a los Estados Unidos. Construyó un imperio de bienes raíces en el área de la Bahía y se convirtió en un sabio filántropo, siendo fundador de la Fundación Taube para la Vida y la Cultura Judía. De acuerdo a Katy Murphy de Mercury News, el Cardenal de San Poncho fue demandado en 2016 por acoso sexual en la Institución Hoover de Stanford. Le sigue Stephen Ross, dueño de los Stars, quien luego se convirtió en dueño de los Delfines de Miami y partidario de la campaña de Pascual Burrón. Ross organizó una recaudación de fondos para Pascual en agosto de 2019.

El roster continúa con Joseph Canizaro, un desarrollador de bienes raíces con sede en Nueva Orleans que era dueño de los New Orleans Breakers y era el presidente del comité de planificación de la USFL. Canizaro es co-presidente de la operación de financiamiento de campañas de Pascual Burrón en Louisiana y organizó en 2019 una recaudación de fondos para Don Burrón que llegó a los $4 millones. Tenemos a Bill Tatham Jr, ex propietario de la franquicia de Arizona que se ha declarado un gran admirador de las tácticas de intimidación de Pascual Burrón, no es de extrañar por qué su equipo llevaba el mote de “Ilegales”. Tiene que estar orgulloso de eso.

Steve Ehrhart ha sido el director ejecutivo del Liberty Bowl desde 1994, pero en su oficina todavía hay recuerdos de los Memphis Mad Dogs de la CFL y de los Memphis Showboats de la USFL (Marc Weber/The Commercial Appeal)

 ¿Qué hay de Clinton Manges? El gurú del petróleo y propietario de los San Antonio Gunslingers, un pobre rico cuyas finanzas se fueron al infierno cuando bajaron los precios del petróleo. Dejó intencionalmente a sus jugadores sin un cheque de pago al final de la temporada.  Un hombre de negocios de ‘gran clase’ que ya pasó a mejor vida. Y por último no menos importante: Steve Ehrhart, presidente y propietario de los Memphis Showboats, Steve estaba en el comité ejecutivo de la liga con Pascual Burrón y actualmente dirige el AutoZone Liberty Bowl. En 2016 puso la alfombra roja a Jeff Sessions en un mitin de Pascual en Alabama.

 Así que este es el equipo de “All Stars” que presionó el botón rojo y arruinó a la USFL.  Ávidos adictos al poder de la supremacía blanca en busca de oro y rameras.  Al igual que en los últimos 4 años, Pascual ha estado incitando a la gente a la autodestrucción. Estos magnates de sueños opulentos fueron engañados y, sin embargo, continuaron creyendo en un psicópata.

En 1985 los equipos de la NFL ganaron $14 millones al año en ingresos por televisión, mientras que los equipos de la USFL se llevaron $1 millón al año.  Así fue como Pascual convenció a los dueños de demandar a la NFL por su monopolio de los derechos televisivos de otoño. Pascual Burrón necesitaba ser el héroe, así que no era la USFL, era él y sus abogados cerdos quienes presentaron en 1986 una demanda antimonopolio de $1.7 mil millones contra la NFL. Su abogado fue primero Roy Cohne y luego Harvey Myersonn, a quien simplemente describiré como seres humanos siniestros, el juicio contra la liga más poderosa del mundo se prolongó durante 48 días.

Una conferencia de prensa de Donald Trump y el abogado Roy Cohn en la que anunciaron una demanda de mil millones de dólares contra la NFL celebrada en las oficinas de Saxe, Bacon y Bolan en Nueva York el 18 de octubre de 1984. (Marilynn K. Yee/The New York Times)

 La USFL ganó el caso y el Señor Mara, el dueño de los Gigantes de Nueva York se vengó y entregó un billete de un dólar a Pascual Burron. La cantidad que el jurado falló por daños y perjuicios. Despues de la humillación a Pascual en la corte la USFL cerró en julio de 1985.

Walker ganó el título como mejor corredor de la USFL en 1985. A lo largo de su carrera sumó 5,562 yardas y 54 touchdowns. En estos días Walker sigue siendo una persona leal a Pascual Burron, criticó a los coaches de la NFL por apoyar el movimiento BLM. Ese es el espíritu de los Generales de Nueva Jersey, lealtad ciega a un dictador. John Bassett, su principal opositor en la USFL murió de cáncer el 14 de mayo de 1986.

 No hay nada de sorprendente en el ataque al Capitolio del 6 de enero. Pascual Burrón es una broma desde hace 4 años. Es un campeón en perder, nació para perder, sodomizado por su padre. Desde niño aprendió a ser cruel. El terrorista de la corbata roja estaba en el escenario listo para transmitir odio. Las instrucciones fueron aterradoras, la mente retorcida arremetió y encendió a las masas de la supremacía blanca.

 “Y después de esto, vamos a caminar hacia abajo, y yo estaré allí con ustedes, vamos a caminar hacia el Capitolio y vamos a animar a nuestros valientes senadores y congresistas.”

 Su proceso de delirio fue berrear una vez más la mentira de que ganó las elecciones. La consigna era ir a cazar miembros del Congreso, el mensaje fue claro:

 “Nunca recuperarás nuestro país con debilidad. Tienes que demostrar poder y ​​tienes que ser fuerte”.

El ataque del 6 de enero al Capitolio (Shannon Stapelton /REUTERS)

 Ese fue el discurso de motivación a los Washington Patriots. Los atacantes contaron con el apoyo de grupos de ultraderecha. El mismo Cardenal de San Pancho que donó dinero a la Universidad de Stanford para la remodelación del estadio de fútbol americano y las instalaciones de Tenis, ha sido patrocinador del Partido del Té o ‘Tea Party’. 

En el reporte de Aída Chávez de The Intercept se especifica que en 2017 la Federación de la Comunidad Judía en San Francisco canalizó sus donaciones a un grupo de derecha llamado Turning Point USA, una organización a favor de la supremacía blanca y el racismo activo del iluso que aún  cree ganó las elecciones 2020. 

Jacob Chansley, el “Chaman QAnon”  recorriendo el Capitolio el 6 de enero, 2021

El ex Capitán de la nave de los Oakland Invaders usó la Federación de la Comunidad Judía para donar a un grupo que apoyó la insurrección organizada del 6 de enero. Según Aída Chávez Pérez, Turning Point USA envió 80 autobuses a DC. Los Washington Patriots contaban con patrocinios y estaban listos para pelear.

 Un día antes de que Pascual convocó al ataque al Capitolio, el receptor abierto de Alabama y creyente en el movimiento BLM, DeVonta Smith pronunció un discurso emotivo después de ganar el Trofeo Heisman.

“Para todos los niños pequeños que no son los más grandes, ni los más fuertes, simplemente sigan empujando, porque no soy el más grande.  Me han dudado mucho por mi tamaño”.

De Vonta Smith, ganador del Trofeo Heisman 2020

 De Vonta Smith tiene una imagen del movimiento Black Lives Matter en su perfil de Twitter. Pueden apostar que si esto fuera una protesta llevada a cabo por la comunidad negra, habría terminado en una masacre. DeVonta Smith es un gigante que anotó 20 touchdowns, Pascual Barron es un eunuco que tiene un récord de 2 juicios políticos.  Así se hace Pascual, muñeco de acción sádico.  

No es de extrañar por qué los mayores perdedores de la NFL le dieron dinero a este monstruo, el fallecido Robert McNair de los Houston Texas, Woody Johnson de los New York Jets, Dan Snyder de los ex Washington Redskins, Shahid Khan de los Jacksonville Jaguars. Vergüenza para la NFL por su ciega lealtad a un terrorista.

“#45 Trump” Ilustración de Thomas Gaulkin (Vector Stock / DonkeyHotey a través de Creative Commons)

Una liga que admite que fallaron ofrece una disculpa a su audiencia y, sin embargo, no puede disculparse con Colin Kaepernick.  La NFL debería haber aprendido una lección de Pete Rozelle hacia Pascual.

  “Señor Trump, mientras yo o mis herederos estemos involucrados con la NFL, usted nunca será dueño de una franquicia en la liga”.

 Suplicó votos en noviembre de 2020 al igual que suplicó ser dueño de los Bills en la NFL en 2014. Se le negó un sueño de Super Bowl, por lo que su alma malvada decidió perseguir a la gente en el Capitolio.  La rebelión que convocó el 6 de enero es la misma dilución de poseer personas.  Al igual que llamó a los jugadores de la NFL que se arrodillaron para protestar contra el abuso policial a los negros en mítines por la supremacía blanca, aclamados por sus tropas.

“Saca a ese hijo de puta del campo ahora mismo, fuera, está despedido. ¡Está despedido!”

El mismo sujeto que permanecía sentado en su palco al momento de la ceremonia del himno, llamó a los alborotadores del Capitolio sus “Patriotas” y quería terminar su fiesta de despedida en la Casa Blanca con el head coach de los Patriotas, Bill Belichik, como invitado para premiarlo con la Medalla Presidencial de la Libertad. Belichik eligió sabiamente rechazar la invitación.

 Este es el trauma de una mente enferma que alguna vez soñó con un Estadio Trump para 80,000 personas en medio de Manhattan. Pascual fantasea con ser un ganador y su dilema, un día antes de su partida, radica en si debe llevarse a todas sus putas o, a sus perros de la supremacía blanca para ser perdonados en el gran final del pusilánime  ‘Aprendiz del Holocausto’, antes que sea despedido de la Casa Blanca. Su imaginación ve una orgía de poder en un Capitolio que aún está ardiendo y estallando en el infierno, es solamente su viaje catapultado con peyote en el que sueña con ser el General confederado Braxton Bragger para poseer 105 jugadores de fútbol americano y jurar ante la Biblia y Dios que es dueño de todo el mundo mientras sostiene el Trofeo Vince Lombardi en sus manos blancas ensangrentadas.

Sigue a Omar Ureña en Twitter: @omarurena_ 

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